Los recursos naturales de Bizkaia, principalmente el hierro y la madera, y su estratégica ubicación geográfica, fomentaron la creación de un espacio artesanal muy adecuado para la construcción naval en madera. A partir del siglo XIII, las márgenes de la Ría se convirtieron en un lugar natural de asentamiento para astilleros que no solo fabricaban navíos, sino que también se ocupaban de su mantenimiento, de la manufactura del utillaje y del armamento del casco. Todo ello requería de la participación de personas especializadas en diversos oficios: reconocimiento de madera, calafateado, cordelería, etc.
En este lugar puedes ver una típica mesa de trabajo de un carpintero de ribera, como se conocía a carpinteros artesanos dedicados a la construcción de barcos de madera.
¡Acércate y descubre las herramientas que usaban los carpinteros de ribera y los calafates!
¿Pero, en qué consiste el oficio de un calafate?
El oficio de calafate era crucial, puesto que eran las personas encargadas de evitar que el agua pasara por las juntas de la madera que cubría el casco. Para ello, entre las juntas de las tablas introducían estopa con la ayuda de un mazo y una herramienta conocida como hierro de calafatear, para, posteriormente, cubrir la estopa con brea o alquitrán caliente para que el barco quedara completamente estanco. Era un proceso periódico que toda embarcación necesitaba y, además, es una técnica que ha sufrido pocos cambios. Aún hoy se siguen utilizando la estopa o algodón para garantizar la estanqueidad del casco en embarcaciones construidas en madera.
Los astilleros eran, en su mayoría, pequeños tinglados temporales, levantados ocasionalmente para la construcción de un navío. Aunque entre ellos también destacaba un real astillero, como puedes comprobar en la imagen del plano del astillero Real de Zorroza, dibujado en 1787. Fue construido en 1615 por la Corona a petición del Señorío de Bizkaia para la construcción de naves de guerra, galeones y buques correos. Constituía un verdadero conglomerado de gradas, edificios y almacenes dedicados a la construcción naval y al desarrollo de sus industrias anexas.
En 1795 las tropas francesas tomaron el astillero y arsenal de Zorroza y se apoderaron de toda la maquinaria para la construcción de buques. Las instalaciones quedaron prácticamente abandonadas y perdieron su calificación de Arsenales Reales.
Permíteme presentarte a Antonio de Gaztañeta, una de las figuras más destacadas en la construcción naval del primer tercio del siglo XVIII.
El almirante y constructor naval Gaztañeta era natural de Mutriku, Gipuzkoa. Se puede afirmar que fue un auténtico visionario. Su experiencia como navegante, preparación científica y el conocimiento de las naves de otras naciones, le llevaron a proponer una serie de mejoras en la arquitectura naval, que años más tarde, serían adoptadas, también, por los astilleros ingleses y holandeses. También fue quién sistematizó, por primera vez, las formas de las unidades al trazado en planos a escala, manera en la que quedaba resuelto el problema de definir las formas del barco antes de su construcción y que permitía construir naves de características iguales.
Gaztañeta apostó por la eslora como base del diseño y la aumentó por encima de lo habitual en la Europa de la época. Además, racionalizó el uso de materiales, evitando así excesos de peso en las obras muertas y eliminando lastre innecesario.
Aquí puedes ver dos medias maquetas realizadas con el revolucionario método de Antonio de Gaztañeta que sirvieron de base para la construcción de un barco de 80 cañones, y que son reproducciones de los originales pertenecientes a la Colección Casa Arrietakua de Mutriku.
Este modelo representa la nao Santa María con la que Cristóbal Colón llegó por primera vez a América en 1492. El patache que tienes a su lado, es una embarcación que en nuestro entorno se utilizaba en el tráfico de cabotaje del mineral de hierro y la madera.
En los modelos expuestos en el módulo que tienes enfrente puedes apreciar la evolución en el diseño, el tamaño y las formas de los buques. El Busturia, un tipo de construcción muy habitual en los astilleros situados en la Ría de Bilbao, es un modelo de fragata comercial del siglo XIX.
Se trata de uno de los pocos cargueros de madera construidos en el siglo XIX en los astilleros situados en la Ría de Bilbao. Éste en concreto podría proceder de alguno de los astilleros situados en Ripa. Durante esa época en la zona de Ripa existen dos astilleros importantes, uno de Santiago Arana Ansotegi, y el otro, de Manuel Cortabitarte. En ambos, hasta su desaparición cuando se imponen el hierro, el acero y la máquina de vapor, se botan numerosas embarcaciones de madera y vela.
Este tipo de maquetas, conocidas como modelos de astillero o de arsenal, se fabricaban a escala reducida para el estudio y análisis de la futura construcción antes de iniciar el proceso, especialmente, si las formas o proporciones eran diferentes. Este trabajo les permitía corregir posibles errores de diseño y adaptar la embarcación a las necesidades del armador. Como se puede apreciar en este modelo, a menudo, estos se construían dejando el costado de estribor sin forrar para dejar a la vista detalles constructivos estructurales, como la sobrequilla, las cuadernas, o el codaste, entre otros.

