La tradición naviera en Euskadi comienza en la Edad Media, pero fue a finales del siglo XIX y principios del XX cuando las navieras vascas en general, y bilbaínas en particular, alcanzaron su mayor esplendor y se situaron a la cabeza de la marina mercante del Estado, tanto por la cantidad de navieras, como por el número de buques.
Una de las navieras más significativas de Bilbao fue la Naviera Sota y Aznar. Fue creada en Bilbao en 1906, tras la fusión de las 25 compañías de un solo buque que habían fundado a partir de 1889 los primos Eduardo Aznar y Ramón de la Sota. Estos buques se empleaban, principalmente, en el tráfico del mineral de hierro y carbón entre Bilbao y otros puertos europeos. Con el tiempo tanto los trayectos como el tipo de mercancía fue ampliándose y diversificándose hasta convertir a la compañía en una de las más grandes de Europa.
La naviera fue uno de los pilares de un grupo empresarial más amplio, que comprendía diversas sociedades mineras, astilleros, compañías de seguros, bancos, etc. Los primeros vapores del Grupo fueron bautizados con nombres de pueblos costeros de Bizkaia. A partir de 1906, fueron denominados con el sufijo "Mendi" (monte en euskara), convirtiéndose en la marca de la naviera.
En 1939, tras la Guerra Civil, la Naviera Sota y Aznar pasó a denominarse Naviera Aznar y sus buques cambiaron el sufijo "Mendi" por "Monte" en castellano. Amplió su actividad a nuevos tráficos y mercados, como los de pasaje y cruceros turísticos. Sin embargo, la crisis económica de la década de 1970 afectó gravemente a la Naviera, provocando su desaparición en 1983. Su quiebra arrastró a gran parte de las empresas del grupo. La Compañía de Remolcadores Ibaizabal fue una de las excepciones y gracias ella, el grupo pudo volver a la navegación mercante, primero en el transporte de graneles y más tarde, en el del petróleo. El Grupo Ibaizabal, propietario de una flota de petroleros modernos, es en la actualidad una de las navieras más importantes Estado.

