Los océanos ocupan más del 70% de la superficie del planeta. Son fundamentales en el ciclo del agua y en la regulación del clima y responsables de la mitad de la producción primaria mundial. Los océanos son un enorme reservorio de biodiversidad. Además, proporcionan importantes recursos a los seres humanos, tales como alimentos, productos para la industria farmacéutica, energía, etc. Son también escenario de actividades recreativas y fuente de bienestar. El patrimonio cultural de muchas regiones y pueblos está íntimamente asociado a la mar.
Las presiones humanas sobre los mares mundiales se han ido incrementando progresivamente. Una población humana en crecimiento exponencial -lo que ha supuesto una demanda creciente de alimentos-, un tráfico marítimo que supone la principal vía para el comercio internacional, y el histórico uso de los mares como sumidero de vertidos y desechos, han provocado la degradación de los ecosistemas marinos. Hoy en día los mares mundiales se hallan afectados por amenazas similares a las de los ecosistemas terrestres. Por todo ello, es necesario dar a conocer la situación de los océanos y los principales factores que los amenazan para contribuir a la toma de conciencia sobre la importancia de su conservación y gestión sostenible.
Los restos y basuras que se pueden ver en la vitrina han sido recogidos por técnicos de AZTI en jornadas de limpieza organizadas en playas y zonas costeras de nuestro entorno.
Los océanos reciben millones de toneladas de basura constantemente, provocando un gran impacto ambiental en su biodiversidad. Alrededor del 80% del total de estas basuras son plásticos. Se estima que anualmente nuestros mares reciben entre 5 y 13 millones de toneladas de basuras plásticas. De todas estas basuras marinas solo el 15% retorna a la costa y a las playas. Otro 15% se queda flotando en las aguas superficiales del océano. El 70% restante permanece atrapado en zonas poco profundas, en el fondo marino o es ingerido por la fauna marina. Sólo somos conscientes de la parte que vemos, que es mínima en comparación con la cantidad de basuras marinas que hay en el mar.
¿Has oído hablar de las “islas de plásticos”?
En las zonas centrales de las grandes masas oceánicas del planeta, afectadas por los grandes giros oceánicos, se acumulan elevadas densidades de basuras marinas, formándose las llamadas “islas de plásticos” o grandes manchas. Tales giros suponen la acumulación física de las partículas que entran en ellos, de manera similar a lo que ocurre cuando generamos un remolino en el fregadero. Se trata de enormes áreas, que se expanden en millones de km2.
Estas “manchas” se localizan en los grandes giros oceánicos del Atlántico Norte, Atlántico Sur, Pacífico Norte, Pacífico Sur y el Océano Índico.
El mayor problema ambiental de los plásticos es que su tiempo de degradación es, en general, muy alto. Los plásticos no son biodegradables y pueden tardar varias décadas o incluso siglos en degradarse. Esta elevada persistencia en el medio marino implica un alto riesgo de afección a los organismos y hábitats.
La baja densidad de los plásticos, muchos de los cuales flotan, hace que sean fácilmente trasladados a largas distancias, convirtiéndose en grave amenaza para el medio marino. Así, se han encontrado elevadas densidades de plásticos en zonas remotas, como el Ártico y el Antártico, arrastrados por las corrientes marinas.
Intenta averiguar el tiempo qué necesitan estos objetos para degradarse. Como verás, son objetos cotidianos y muy abundantes entre la basura acumulada en el mar y en las playas.
Los microplásticos, debido a su pequeño tamaño, inferior a 5 mm, son difíciles de detectar y recoger. Por un lado, están los plásticos que se fabrican en pequeño tamaño, utilizados en cosméticos, detergentes, ropas, textiles, etc. Y, por otro, los derivados de la fragmentación de los plásticos de mayor tamaño.
Durante los procesos de depuración de las aguas, parte de los microplásticos son retenidos en las plantas de tratamiento, pero no todos. Los que no se eliminan pasan a los desagües, a los ríos y estuarios y, posteriormente, al mar, donde pueden ser ingeridos por los organismos marinos, provocando diversos efectos en la biota marina. Además, los plásticos contienen aditivos, sustancias que les confieren propiedades específicas, que pueden resultar tóxicas y dañinas para el medio marino.
En el módulo se presentan dos areneros. Uno contiene microplástico y el otro, arena limpia. El primero, lamentablemente, es el aspecto que presenta la arena en muchas playas del planeta y también, en nuestras playas. La segunda, sería el estado en el que nos gustaría que se encontraran.
Las especies exóticas o alóctonas son aquellas que, debido al ser humano, se hallan fuera de su área natural de distribución. Aunque la mayoría no representa ningún problema ambiental, las llamadas exóticas invasoras causan daños al medio ambiente, a otras especies y también a las actividades humanas y económicas.
La acuicultura, las industrias marinas, las actividades recreativas y los escapes de acuarios pueden también ser una amenaza. Pero el principal medio por el que se introducen estas especies en el medio marino es el tráfico marítimo. Hoy en día a través del transporte marítimo se realiza el 90% del comercio mundial.
Debido a la enorme red de rutas existentes entre puertos de diferentes zonas del mundo, a menudo muy distantes, el trasiego de especies exóticas es continuo y multidireccional; una especie autóctona en una zona puede ser exótica en otra, y viceversa. Esta transferencia de especies exóticas se produce principalmente de dos maneras, a través de las aguas de lastre de los buques y de los organismos incrustantes.
La contaminación es uno de los principales factores de deterioro de la biodiversidad, tanto terrestre como marina. Hoy en día, la contaminación afecta a todas las zonas marinas, aunque existan diferencias. Hay zonas con un mayor impacto y otras que se encuentran en un estado aceptable o que se hallan en proceso de recuperación. Conocer su estado es fundamental y para ello es necesario una buena evaluación. Con este fin se deben analizar diferentes componentes, tales como el agua, los sedimentos y los organismos marinos, empleando diferentes instrumentos y técnicas.
Aquí se presentan varias técnicas que utilizan los científicos para tomar muestras y analizar diferentes componentes del medio marino.
Anteriormente hemos hablado de algunos de los problemas y retos a los que nos enfrentamos para el desarrollo sostenible de los mares y océanos. No obstante, los océanos también nos ofrecen oportunidades que podríamos explorar y trabajar, siempre respetando y cooperando con el entorno. Detengámonos un ratito para reflexionar sobre las energías marinas y la economía circular.
Las energías marinas son las generadas por las olas del mar, las mareas, la salinidad y las diferencias de temperatura del océano. El movimiento del agua en los mares supone una enorme cantidad de energía cinética o energía en movimiento que se puede aprovechar para generar electricidad. También suele incluirse entre las energías marinas la energía eólica generada en entornos marinos, aunque proceda del viento. La crisis energética global y la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero han impulsado la investigación, el desarrollo y la implantación de nuevas fuentes energéticas renovables y no contaminantes.
En Euskadi existen dos instalaciones de generación/demostración de energías marinas: la planta de energía de las olas de Mutriku, puesta en marcha en 2011; y BiMEP (Biscay Marine Energy Platform), que es el centro de ensayos de energías marinas de Euskadi y cuenta con instalaciones en mar abierto para la prueba de dispositivos flotantes frente a la costa de Armintza (Bizkaia).
Quedaos un rato viendo el audiovisual que nos muestra las actividades que desarrolla el BIMEP.
La economía circular es un modelo de producción y consumo que implica compartir, arrendar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos en el mayor tiempo posible, haciendo frente a retos globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la gestión de los residuos y de la contaminación. La economía circular se define en contradicción con la economía lineal tradicional, en la que los recursos naturales se convierten en productos que, en última instancia, están destinados a convertirse en residuos debido a la forma en que han sido diseñados y fabricados.
Existen numerosas iniciativas de economía circular en el medio marino, que incluyen la recogida, acondicionamiento y reciclado de materiales tras su uso original, así como la búsqueda de nuevos materiales biodegradables.
En la vitrina, por ejemplo, están expuestos dos objetos, una gorra y una zapatilla, que están fabricados con material de reciclaje, a partir de botellas de plástico y redes usadas. En los frascos de vidrio, se muestra el proceso de transformación que experimentan los productos reciclados hasta convertirse en materia prima con el que poder fabricar de nuevo otros objetos y así continuar con la cadena de producción.
En las últimas décadas se viene produciendo un cambio de tendencia en numerosas zonas, incluidos algunos sistemas marinos, que se hallan en proceso de recuperación. Un ejemplo cercano de un proceso de recuperación de un ecosistema marino es el estuario del Nervión. Las actuaciones realizadas en las últimas décadas, sobre todo el Plan de Saneamiento, han supuesto una recuperación muy notable del sistema.
Esta infografía fue realizada en 2012 por el prestigioso ilustrador e infógrafo Fernando G. Baptista. A través del cambio de la tonalidad del agua y la cantidad ascendente de especies y organismos, podemos reconocer el proceso de mejoría experimentado por la Ría de Bilbao.
En 1990 todavía se producían numerosos vertidos sin depurar en la Ría y el agua presentaba un color marrón oscuro, con graves problemas de oxigenación y altas concentraciones de contaminantes. Cinco años más tarde, los análisis realizados empezaban a ofrecer resultados esperanzadores. Había menos vertidos sin depurar y el agua, aunque seguía marrón y con falta de oxígeno, tenía mejor calidad. El salto fue más notorio en 2003. La fauna era ya más diversa en todo el estuario y se apreciaban peces y crustáceos en la zona interior de la Ría. Las algas también eran más abundantes y se podían apreciar a mayor profundidad.
Actualmente, ya no se producen vertidos directos. La calidad del agua es buena, con una buena oxigenación y bajas concentraciones de nutrientes, bacterias y contaminantes. Los sedimentos están menos contaminados, con una fauna abundante y diversa. En todo el estuario se encuentran peces y crustáceos, y las comunidades de algas están bien desarrolladas. Además, se realizan numerosas actividades de ocio en la Ría.

