Mural de Daniel Zuloaga

Te encuentras ante una de las más relevantes obras de Daniel Zuloaga. Se trata de un mural cerámico de grandes dimensiones, diseñado en 1900 para el vestíbulo de una de las primeras casas construidas en el barrio bilbaíno de Indautxu propiedad de Tomás Allende Alonso, empresario y político, con una de las mayores fortunas de la época en Bilbao.
Daniel Zuloaga fue un reconocido ceramista de la época, además de escultor y dibujante. Nació en el seno de una familia con claras inclinaciones artísticas. Tío del pintor Ignacio Zuloaga, mantenía con él una estrecha relación y compartía su pasión por la cultura y el arte. Tuvo una gran repercusión internacional y fue autor de numerosas decoraciones en diversos edificios de Euskadi, Madrid y Segovia, entre otros.
Aunque hoy en día únicamente se conservan cuatro, la obra fue concebida como una gran composición con ocho escenas principales. Las que se han conservado hacen referencia a la actividad minera y a la portuaria e industrial de la Ría de Bilbao a finales del siglo XIX y principios del XX. Las imágenes representan varias explotaciones mineras a cielo abierto, un puerto con cargaderos de mineral y buques para su transporte, personas descargando mercancías, cargadoras de mineral y sardineras, así como una vista de Altos Hornos de Vizcaya, y para realizarlas Zuloaga utilizó fotografías y postales de la época.
En la obra de Daniel Zuloaga la mujer ocupa un papel muy destacado, y como sucede en la pieza que tenemos delante, a menudo las figuras femeninas son retratadas desarrollando tareas o trabajos de gran valor, pero, de alguna manera, invisibilizados e incluso menospreciados en la época. Entre otras muchas labores, las mujeres se ocupaban de la selección, el lavado y el transporte del mineral.
Cuando la vivienda de Tomas de Allende fue demolida en la década de 1960, el propietario del momento decidió traslada parte de la obra a su nueva vivienda en Lezama, lugar en el que ha permanecido hasta que, gracias a una donación privada llegó al museo y ahora puede contemplarse, no muy lejos de su lugar de origen, el barrio de Indautxu.