Además de la estratégica posición, a medio camino entre tierra y mar, y los privilegios, prerrogativas y exenciones fiscales concedidos a la Villa de Bilbao, otras circunstancias también contribuyeron al auge comercial y portuario de Bilbao durante los siglos XV y XVI, como fueron el desarrollo de la construcción naval y el de la cartografía; dos avances que permitieron el descubrimiento de nuevas rutas comerciales y una navegación más segura.
A partir del siglo XIII se comienzan a utilizar las cartas portulanas en la navegación para orientarse y conocer la posición en el mar. Determinados puntos de la costa, por un lado, y la situación de los astros por otro, permitían interpretar el entorno para deducir distancias y extraer la posición en la mar. Durante esta etapa, se idea un sistema para representar en papel la realidad y para trazar sobre esta un sistema imaginario de líneas cruzadas. Este es el origen de los planos portulanos y las cartas náuticas.
Frente a ti tienes la reproducción ampliada de la carta portulana: BISCAYEN PARS, que describe la costa de Bizkaia. Es parte del primer atlas náutico europeo, conocido por ser la primera colección homogénea de cartas náuticas. El atlas fue pionero por combinar, por primera vez, cartas náuticas y un derrotero con instrucciones de navegación en las aguas costeras del oeste y noroeste de Europa.
A la izquierda de BISCAYEN PARS, puedes contemplar otras cartas náuticas del siglo XVII atribuidas a los cartógrafos holandeses Hendrick Doncker, Johannes van Keulen y Johannes van Loon, y que también representan la costa de Bizkaia.

