La conexión de Bilbao con el mar es anterior a su fundación, a ella le debe su existencia y buena parte de su desarrollo. Bilbao ya era puerto antes de que, en el año 1300, López de Haro le otorgara la Carta Puebla que la convertiría en villa. Es precisamente ese puerto, localizado en la Ría de Bilbao, su razón de ser. 14 km de camino fluvial constituyen una puerta hacia el mar.
En la vitrina izquierda puedes ver auténticas monedas romanas, concretamente un sestercio y un dupondio de Adriano, halladas, la primera, en la excavación de un solar en el Casco Viejo de Bilbao en 1922 y la segunda, en la Ría de Bilbao, durante unas labores de dragado a principios del siglo XX. La aparición de estas monedas revela que la Ría de Bilbao ya era navegable en aquella época.
Junto a las monedas se encuentra el facsímil de la Carta Puebla fundacional de la Villa de Bilbao, fechada el 15 de junio de 1300 y otorgada por Don Diego López de Haro, Señor de Bizkaia, cuyo original se conserva en el Archivo Histórico Foral de Bizkaia.
La Carta Puebla recoge las primeras libertades sobre jurisdicción que impulsaron la actividad comercial y marítima de la Villa. Con estos derechos y otros que le fueron concedidos más tarde, Bilbao acabaría ostentando el dominio comercial, convirtiéndose en el enclave portuario más importante de la Ría y de Bizkaia.
La prueba de que Bilbao ya era puerto antes de su fundación, gracias a su Ría, puedes comprobarlo en la Carta Fundacional cuando dice:
“yo, Diego López de Faro, Señor de Vizcaya (…) con placer de todos los Vizcaynos fago en Bilbao de parte de Begoña nuebamente población et villa que le dicen el puerto de Bilbao”.
En 1310, la Carta Puebla fue revalidada y ampliada por Dª María Díaz de Haro, sobrina del anterior. Al ampliar los privilegios sobre navegación y comercio, Bilbao acabaría controlando la actividad comercial de toda la Ría.
¿Cómo era Bilbao y la Ría en el pasado? Para descubrirlo disponemos de varios grabados que, en su momento, fueron concebidos como ilustraciones para atlas, libros de viajes, etc.
El primero de ellos, Bilvao, incluido en el Civitates Orbis Terrarum (el primer Atlas de ciudades), está considerado la imagen impresa más antigua que se conserva de la Villa. Esta vista de Bilbao, tomada desde el alto de Miribilla, apareció en el segundo volumen editado en 1575.
La imagen un tanto distorsionada presenta una perspectiva que alcanza todo el curso de la Ría como una gran arteria vital de la villa hasta su desembocadura, por la que navegan embarcaciones de alto porte que otorgan ese carácter comercial y portuario a la Ría.
Desde su publicación, se convirtió en la imagen de la Villa de Bilbao, que fue reproducida con pequeñas variaciones hasta bien entrado el siglo XVIII.
Fíjate bien en el Civitates, ya que luego verás una maqueta construida en base a su representación de Bilbao.
La Ría de Bilbao que hoy conocemos es en parte una creación humana. A pesar de sus condiciones naturales de puerto resguardado, en su origen la Ría estaba llena de obstáculos que dificultaban la navegación. Las corrientes marinas dieron lugar a la formación de los grandes arenales en Getxo, que estrechaban considerablemente la boca del Abra, y también formaban la temida barra de Portugalete, que cerraba la salida de la Ría con un banco de arena inestable y sujeto a frecuentes desplazamientos. Su cauce variable, reducido en bajamar, presentaba irregularidades debidas a la acumulación de cantos rodados y sedimentos, conocidos como churros, que limitaban el calado de los barcos que podían acceder a la Ría. Era la penetración de agua marina lo que hacía navegable la Ría de Bilbao, al elevar en pleamar el nivel del agua casi 3 m. como término medio, permitiendo además que el reflujo mantuviese abierto un canal en la barra.
Todos estos escollos del cauce original de la Ría se fueron limando por la intervención humana. Durante largos años se intentaron solventar estos problemas, pero, hubo que esperar hasta el siglo XIX para ponerles fin.
En el plano dibujado de la Ría puedes apreciar la diferencia entre su cauce original y el cauce actual.
Esta sala, ante la que te encuentras, es la sala Juan de Arratia. Debe su nombre a un joven grumete de Bilbao que completó junto a Juan Sebastián Elkano la primera circunnavegación a toda la redondez de la tierra en 1522, tras casi tres años de expedición. Poco tiempo después, participaría, también, en la expedición de Jofre García de Loaysa, desapareciendo para la historia en la carabela San Lesmes, mientras doblaban el actual Cabo de Hornos.
En la sala podrás ver el video La ría: un cauce navegable, que nos muestra la evolución de Bilbao y el puerto a lo largo de la historia. Antes de entrar no olvides seleccionar el idioma en la pantalla táctil. Toma asiento y ¡disfruta de la proyección!

