Este espacio lleno de historia y simbolismo es el lugar que ocupaba el Astillero Euskalduna, hasta su derribo en 1992. Compañía a la que pertenecían los diques, la casa de bombas y la grúa Carola que podemos contemplar aquí, unos de los pocos testimonios que nos quedan del pasado naval de Bilbao. Todo ello, más la colección de embarcaciones, piezas artísticas y otros objetos navales localizados a lo largo de los muelles, conforman un conjunto patrimonial de primer orden.
Anclas
Desde el comienzo de la navegación, los barcos han tenido la necesidad de fondear, es decir, poder mantenerse estables sobre el fondo marino en las cercanías de la costa, bien por una situación de peligro o de espera. Para conseguir mantener el buque inmóvil se utilizan anclas que se lanzan al mar unidas al barco a través de cadenas o cabos. Las anclas pueden ser de diferentes tipologías, dependiendo de la naturaleza del fondo y del tipo de barco. La colección aquí expuesta, comenzando de izquierda a derecha, está compuesta de anclas Hawkins, Rodgers, Hall, Rezón, Trotman y Wasteney.
Las cadenas y cabos han de tener la suficiente resistencia como para mantener la tensión entre el ancla y la embarcación. Las cadenas que acompañan a nuestra colección son un buen ejemplo de sus dimensiones.
Los barcos normalmente llevan una pareja de anclas a proa, una en cada amura, y un ancla o varias de "respeto" o repuesto, también llamada "ancla de la esperanza", puesto que, en caso de perder las principales, esta sería la única que conseguiría salvar el buque. Las anclas juegan un papel tan fundamental en la navegación que se han convertido en el símbolo de numerosas marinas, tanto militares como civiles, y en icono marítimo popular.
Se tratan de los diques civiles más antiguos de todo el Estado. Fueron construidos en 1868 y se empleaban para la reparación, carena y limpieza de buques. En 1900 fueron adquiridos por los astilleros Euskalduna, permitiendo a este último iniciar su negocio desde el momento de su constitución.
Aunque hoy día nos parezca que se trata de un solo dique, en realidad son dos. El primero se utilizó en la construcción de buques. El segundo, más ancho, se destinaba a las reparaciones de los buques. Más tarde, en 1905 se inauguró el tercer dique, hoy con agua, que permitía trabajar en buques de mayor tonelaje.
Los diques contaban con caissones o compuertas para el proceso de vaciado y llenado de agua. Colocada al final del dique, una vez que la compuerta se cerraba, se accionaban las bombas de achique instaladas en la casa de bombas y a través de conductos y tuberías conectadas a los diques, poco a poco se iban vaciando mediante el bombeo de agua hacia el exterior. Estas bombas permitían achicar un caudal de 400 tn. de agua a la hora. Una vez seco el dique, podían trabajar en la reparación o construcción del buque. Finalizados los trabajos, los diques se volvían a llenar de agua, mediante el bombeo hacia el interior, haciendo así flotar al barco. Se abría la compuerta y el barco era remolcado fuera del dique a la Ría donde continuaban los trabajos.
Hoy día en los diques secos se han convertido en morada para la colección de barcos de Itsasmuseum.
El remolcador Auntz fue construido en los astilleros Euskalduna en 1928 para para remolcar y abastecer de agua a los barcos en el Puerto de Bilbao.
Además de asistir a los buques en las operaciones de entrada y salida del puerto, el Auntz era aljibe, es decir, proveía de agua dulce a los barcos, recurso necesario para el funcionamiento de los motores a vapor. Para ello disponía de 5 depósitos de agua con una capacidad total de 100 Tons.
La lancha Bizkaia I fue una de las embarcaciones emblemáticas de la Cruz Roja del Mar de Bizkaia. Fue construida en 1980 en los Astilleros Celaya en la margen derecha de la Ría de Bilbao. Pertenecía a una serie de 14 embarcaciones de 13,50 metros de eslora por 3,70 metros de manga construidas específicamente para labores de Salvamento Marítimo en la costa norte de la península.
Las especiales condiciones de la costa atlántica y cantábrica requerían de barcos de rescate reforzados y seguros, que permitieran socorrer a embarcaciones o náufragos en peligro en cualquier condición de mar y climatología.
La Bizkaia I estuvo 20 años en servicio, teniendo su base en el puerto de Bermeo. Su dotación estaba compuesta por voluntarios de la Cruz Roja, un patrón y tres marineros, en su mayoría jóvenes conocedores de la costa. Gracias a la intervención de la Bizkaia I se salvaron numerosas vidas.
El Nuevo Anchustegui es la embarcación de bajura de gran porte más antigua que se conserva en Bizkaia. Construido en Ondarroa, en los Astilleros Arriola en 1958, representa el prototipo de embarcación destinada a la pesca de bajura que, hasta hace no mucho tiempo, poblaba los puertos de nuestra costa. Se dedicaba, principalmente, a la captura de especies de superficie, migratorias en su mayoría, que se desplazan estacionalmente formando grandes bancos, como es el caso de la anchoa, la sardina y los túnidos.
Actualmente, el Nuevo Anchustegui está inmerso en un proceso de restauración científica, a cargo de ERAIN, el proyecto de recuperación del oficio de la carpintería de ribera en Bizkaia en el siglo XX.
Este espectacular barco de 18,28 metros de eslora, es un velero de regatas oceánico de la clase Open, diseñado por Jean Marie Finot. Fue construido especialmente para que el navegante getxotarra José Luis de Ugarte participara en una de las regatas más duras y trágicas del mundo: la Vendée Globe. La regata tenía como objetivo la circunnavegación del globo doblando los tres grandes cabos: Cabo de Hornos, Buena Esperanza y Leeuwin, en solitario, sin escalas y sin asistencia posible.
José Luis de Ugarte fue el participante de mayor edad, culminando la vuelta al mundo con 64 años. Sin embargo, su hazaña no estuvo exenta de dificultades. Tuvo que sufrir averías, roturas, falta de agua y víveres. El momento más difícil fue cuando una vía de agua en el barco a punto estuvo de hacerle naufragar en el océano Antártico. Arribó sano y salvo a Les Sables d'Olonne (Francia) el 6 de abril de 1993, tras 135 días de navegación en solitario.
El Portu fue la primera embarcación que se construyó en los astilleros Euskalduna, en 1902. Fue un encargo de Altos Hornos de Vizcaya. Contiene varias cántaras o depósitos que servían para recoger los vertidos que producían los altos hornos. Una vez que se llenaban de basura o escoria, el gánguil se dirigía hasta Punta Galea, en el Abra, donde vaciaba las cántaras directamente en el mar, sin ningún tipo de filtro.
La gabarra Athletic es el símbolo de las victorias del fútbol club Athletic de Bilbao. A bordo de ella, el equipo rojiblanco remontó subió la Ría en 1983 y 1984, festejando sus triunfos deportivos aclamados por más de un millón de personas que abarrotaban sus márgenes.
¡¡Espero que pronto podamos celebrar nuevos títulos en la Ría con la gabarra!!
Construida en 1960 en los Astilleros Celaya por encargo del Puerto de Bilbao, sirvió como taller flotante, utilizada en tareas auxiliares y de mantenimiento del puerto, tales como arreglo o traslado de boyas, reparación de muelles o defensas, pintado de barcos, etc.
La Casa de Bombas es el último edificio que queda en pie de los antiguos astilleros Euskalduna. Fue edificada en 1903 por los arquitectos Ribera y Uhagón. Su construcción supuso un hito tecnológico en su época, al utilizar vigas de hormigón armado que le permitían tener un amplio espacio interior sin ningún tipo de columna en medio.
Su función era albergar las bombas de achique para el vaciado de agua y mantenimiento en seco de los diques. En un principio, estas bombas eran de vapor y, posteriormente, pasaron a ser accionadas por motores eléctricos.
Hemos dejado para el final nuestra querida grúa Carola, convertida hoy en icono de Itsasmuseum.
Con una altura de 60 m, esta grúa cigüeña de 30 toneladas fue construida en los Talleres de Erandio, en 1957. En su momento fue la de mayor potencia de las fabricadas en el Estado y la primera en atender los trabajos de prefabricación y montaje de bloques en grada que se instalaron en Bilbao. Estuvo en activo hasta el cierre del astillero.
Según cuenta la historia, debe su nombre a una mujer que vivía en Deusto y que todos los días cruzaba la Ría camino al trabajo.
Todos los fines de semana, viernes y sábados por la noche, la grúa ofrece un espectáculo gracias al proyecto Carolaren arima, el Alma de Carola en castellano, una instalación artística que combina luz y sonido.
“Raíces del océano” es una escultura monumental creada en 2010 por Jesús Lizaso, reconocido artista contemporáneo de mirada singular y un lenguaje propio, considerado como uno de los principales referentes del arte vasco actual. La obra tiene una altura de seis metros con una base de dos y representa a dos figuras antropomórficas en posición hierática que simbolizan a dos marinos sujetando su remo.
En palabras del artista la escultura que hoy se presenta, refleja “a dos marinos atisbando el horizonte en el mar y está realizada en acero corten como no podría ser de otra manera en el entorno en el que nos encontramos y con madera, como los viejos barcos.”

